Dos programas de formación para el área de Gestión Humana: inteligencia artificial aplicada al día a día, y People Analytics para decidir con datos. Ocho participantes, modalidad virtual.
Entre la academia de inteligencia artificial en España, los equipos completos de nuestros clientes y la formación presencial en Colombia.
El equipo ya tiene base. Por eso no empezamos explicando qué es la inteligencia artificial: empezamos revisando lo que ya construyeron. Las cuatro sesiones son taller.
El equipo ya tomó formación antes y varios analistas tienen recorrido. El contenido de las cuatro sesiones se cierra después de esa reunión. Sin ese ajuste, se les repite lo que ya saben y se pierde la primera sesión. Fechas propuestas por ustedes, de 10 a 12.
Pedirle cosas a una herramienta es el primer paso, y ahí ya está el equipo. Estas cuatro piezas convierten un asistente que responde en un proceso que corre solo. Son las que separan a quien usa inteligencia artificial de quien la tiene trabajando.
Un asistente que responde bien ahorra minutos. Un proceso que corre solo ahorra la tarea completa, y sigue ahorrándola el mes siguiente sin que nadie se acuerde de pedirla. Ahí está la diferencia entre una herramienta que se usa y una que trabaja.
Los cuatro módulos son los que ustedes definieron. Este es el enfoque de cada uno, y debajo lo que en nuestra experiencia alcanza a cubrirse en el tiempo pedido.
De qué dato nace cada indicador y cuál es la llave que une nómina, selección y ausentismo. Ficha de cada uno: definición, fórmula, fuente, dueño y frecuencia.
Del indicador a la decisión: encontrar el quiebre y construir el argumento. Cómo se lleva un número de gestión humana a un comité que habla de costos.
Qué se puede anticipar con sus datos y qué no. Leer una salida predictiva sin creerle de más, y el límite ético de un puntaje de riesgo sobre una persona con nombre propio.
Casos con sus datos: selección, rotación, ausentismo, capacitación y contratación. El tablero del área, armado por ellos.
El módulo 4 es el que queda en riesgo. Lista seis frentes de casos prácticos más la construcción del tablero ejecutivo. En sus dos horas nos comprometemos a dos casos y al tablero del área, armado por ellos. Los otros cuatro frentes, y la defensa de recomendaciones frente a gerencia, piden cuatro horas más. Con doce horas en seis sesiones se cubre el temario completo tal como lo escribieron.
Trabajamos sobre un conjunto de datos con la misma estructura de columnas del área, definida en la reunión previa. Así el taller no depende de que el permiso de acceso a los datos reales llegue a tiempo, y todo lo construido sirve igual el día que se reemplace el archivo por el suyo.
Ocho horas no alcanzan para dominar una herramienta de visualización, y quien prometa lo contrario está vendiendo. Lo que sí se logra es que el área sepa qué pedirle a un tablero, cómo leerlo y cómo defender una decisión con él.
Un tablero bonito con un dato mal construido es una decisión equivocada con más confianza. Nuestro trabajo diario es el camino completo: de dónde sale el dato, cómo se une, dónde se rompe y qué se puede afirmar con él. Por eso el equipo sale sabiendo cuándo desconfiar de una cifra.
Yo no leo un tablero solo, y eso es parte de lo que se enseña. Me acompaño de la inteligencia artificial para que me dé puntos de vista distintos al mío sobre los mismos datos: qué otra lectura tiene ese quiebre, qué variable no estoy mirando, qué explicación alternativa cabe. La herramienta no reemplaza el criterio del analista, lo pone a prueba.
Lo que aprenden en el programa de inteligencia artificial es justo lo que usan en el de analítica: preguntarle bien a un modelo para que les discuta un número, no para que se los apruebe.
La misma formación, las mismas personas en el salón. Lo que cambia es quién asume el riesgo de que funcione.
Si el promedio de la encuesta de cierre queda por debajo de 8 sobre 10, la hora se factura a USD 135. No es un descuento ni una cortesía: es la consecuencia de no haber logrado lo que vinimos a hacer.
Tarifa cerrada por las dos formaciones continuas, sin condición de resultado. Es el modelo tradicional: se factura lo pactado, salga como salga la encuesta.
Al terminar la última sesión de cada programa, los ocho participantes responden una sola pregunta, de forma anónima, en escala de 1 a 10: "¿En qué medida esta formación cambió la forma en que vas a hacer tu trabajo?". Si el promedio del grupo queda por debajo de 8, la hora de ese programa se factura a USD 135. El resultado se comparte tal como salga, con las ocho respuestas a la vista.
| Alcance | Opción 1 | Opción 2 |
|---|---|---|
| Programa A · 8 horas | USD 1.800 (piso 1.080) | USD 1.440 |
| Programa B · 8 horas | USD 1.800 (piso 1.080) | USD 1.440 |
| Programa B · 12 horas | USD 2.700 (piso 1.620) | USD 2.160 |
| Los dos programas, 20 horas | USD 4.500 (piso 2.700) | USD 3.600 |
Sobre las veinte horas, la opción 1 queda novecientos dólares por encima de la opción 2 si el resultado se logra, y novecientos por debajo si no. El riesgo es simétrico y lo compartimos.
Tres cosas que suelen cobrarse aparte y aquí van adentro. Y la lista de lo que no cubre, escrita antes de firmar y no en la sesión tres.
No uno solo. Con ocho personas trabajando al mismo tiempo y en virtual, un instructor único deja gente atrás: el que se atasca compartiendo pantalla no vuelve a alcanzar al grupo.
Todo el material de las sesiones publicado en una página propia, con la identidad visual de su empresa. Queda como material de consulta del área.
Emitida por santa-ia al cerrar cada programa, para cada uno de los asistentes.
No en horas dictadas ni en asistentes. Estos son dos equipos que formamos, con el antes y el después medido.
Recibían la ficha técnica de un proveedor y tenían que rehacer la cotización con su formato, sus colores y su estructura. Tomaba entre tres y cuatro horas. Hoy toma diez minutos y la persona revisa en vez de ejecutar.
Tres ingenieros construyeron un producto interno para controlar más de trescientas compras al mes. El primer intento tomó siete meses y no cubrió la necesidad. Después de la formación, el desarrollo tomó quince días.
Es media hora con el líder del área. De ahí sale el pénsum definitivo de los dos programas y la decisión de si el programa de analítica va en ocho o en doce horas.
Cada hora de esa conversación se devuelve en horas de formación que sí le sirven al equipo. Es la diferencia entre un curso genérico y uno hecho para ellos.